Saludo. Misas de Nochebuena y Navidad PDF Imprimir E-mail

 ARZOBISPADO DE ROSARIO
 
SALUDO DE NAVIDAD DEL ARZOBISPO DE ROSARIO 
MONSEÑOR JOSÉ LUIS MOLLAGHAN
 
Misas de Nochebuena y Navidad

 
 
El niño Jesús, junto a María y a José, vuelven a revivir en esta Navidad  el misterio y la alegría del nacimiento del Redentor, que viene a salvarnos.  La Navidad es Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, que viene a nosotros. 
 
Deseo que reciban este saludo ahora que la Navidad llega a  nuestras iglesias y capillas, a nuestras casas, y sobre todo a nuestros corazones.  La presencia de un Dios hecho pequeño, hecho niño en medio nuestro y en condiciones de   pobreza y fragilidad como en Belén, nos invitan una vez más  a comprender que por Él,  podemos ser fuertes en la debilidad, como lo viven tantos hermanos nuestros que por ser cristianos padecen persecución en el mundo entero; así como que solo  Él ilumina  definitivamente el rumbo de nuestra vida, porque la estrella de Belén sigue brillando, aún en medio de tanta oscuridad en la noche de una cultura donde se pretende silenciar la voz de Dios. En esta Nochebuena y Navidad  el cielo  está más cercano, porque el cielo es Dios y Él nace para mostrarnos el camino.
 
Jesucristo es la vida y la luz
 
La Navidad vuelve a traernos una invitación; y gracias al mensaje de la Nochebuena, comprendemos un poco más porqué Dios se hizo hombre. Cuando en nuestra historia encontramos tantos intentos para explicar el sentido de la vida; algunas veces olvidándonos del mismo hombre, y  otras tantas partiendo de argumentos equivocados, sin tener en cuenta el valor trascendente de la existencia; descubrimos en el Niño Jesús, la prueba del amor de Dios, y el último sentido de nuestra vida.  Como nos dice el Papa solo Él es  la gran esperanza del hombre, la única  que resiste a pesar de todas las desilusiones, porque sólo Dios nos ha amado y  nos sigue amando "hasta el extremo’’ (cfr. Jn 13,1; 19,30)” ( Benedicto XVI,En esperanza, n º 27).
El anuncio del Evangelio del nacimiento de Jesús ilumina nuestra fe en la Encarnación, como el don divino y humano que Dios nos entrega para transformarnos. Justamente creyendo con fe en el Verbo hecho carne, nosotros también somos llamados a ser sus hijos, y  recibimos por la gracia la adopción filial.
Sin Jesús no hay Navidad, ni encontramos el sentido de nuestra vida, ya que El nos dice quiénes somos. Él nos indica el camino y este camino es Él (cfr. o.c,  nº 6). Jesucristo en la Navidad, es  la vida y la luz de Dios en medio nuestro, es el sol que necesitamos, que brilla sobre las tinieblas. Y lo hace desde la pequeñez,  iluminándonos con una luz incomparable y con un mensaje nuevo.
 
Llamados a iluminar con una luz de esperanza
 
Cada uno de nosotros, nuestras comunidades parroquiales, los sacerdotes, las familias, las asociaciones y movimientos, los religiosos y las religiosas, estamos llamados junto al Niño que nace en Belén, a iluminar con la luz de una esperanza nueva, que solo Dios nos puede dar. Él es el Salvador.
 
Que esta luz nos impulse también a un verdadero amor y solidaridad, especialmente hacia los que más necesitan, los más débiles y los que sufren; sabiendo  que con su gracia lo podemos poner en práctica: hacer qe el don de nuestra vida, no sea solo para nosotros mismos, sino para Cristo y para los demás. 
Los saludo y bendigo  cordialmente en esta Navidad y en el  año nuevo 2012 que comienza.

CELEBRACIONES
 
Monseñor José Luis Mollaghan, Arzobispo de Rosario,   celebrará la Misa de la vigilia en  la Iglesia Catedral a las 20 horas; y la Misa de gallo a los residentes del Hogar San Roque.
El día de Navidad celebrará a las religiosas Adoratrices a las 11 horas. Asimismo el Arzobispo visitará el Hogar Geriátrico  y Hospital  Provincial de Rosario, donde celebrará la Misa concelebarda con el capellán P. Julián Ramirez para la comunidad de las Hermanas  del Huerto y los enfermos que residen allí.
La Misas de Navidad en la Catedral son a las 9, 10.30, 12, 18 , 19.30 y 20.30 hs. Después de todas las Misas se pueden acercar a besar al Niño Jesús. Durante las misas se atienden confesiones.
 
  
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